The Future ON con el Festival Keroxen

Una jornada de experiencias y volcada al público para reflexionar juntos sobre el futuro de la tecnología. Esa fue la premisa de THE FUTURE ON, que se celebró por primera vez en la isla en paralelo al Festival Keroxen el jueves 19 de octubre de 2017, en horario de 19:00 a 23:00, en el Espacio Cultural El Tanque, de Santa Cruz de Tenerife.

Cuerpo, mente y espíritu fueron los tres temas y formatos que abordó la jornada. Durante la misma se ‘creó’ un ciborg en directo como forma de introducir la reflexión sobre las implicaciones de la integración ser humano-máquina. 

EFE Futuro, la plataforma global de periodismo científico y tecnológico de la Agencia EFE, fue el media partner para esta edición, que nos ayudó a tener una decena de apariciones en medios de comunicación de ámbito local y nacional.

La jornada se abrió con la pantalla interactiva de Abraham Manzanares (Colorsound) sobre la que se interpretó una pieza solista de violín, que dio paso a la ‘creación’ de un ciborg gracias a la colaboración de la empresa de chips humano Overloadd.

A continuación tuvo un lugar un debate cuyos ponentes principales fueron Héctor Socas (IAC) y Luis Laria (oceanógrafo y divulgador), donde participaron tres artistas locales: Alba González, Esther Elena Pa y Fran ‘Feoflip’.

Tras el mismo tuvo lugar una sesión de percepción ampliada, orientada a crear una experiencia sensorial que induzca un estado de conciencia pleno, previo al espectáculo filosófico-musical El Sueño del Maestro.

Durante toda la tarde-noche de actividades (18h. a 23h.) pasaron por el espacio unas 150 personas.

‘Particle Flowness’

Durante la jornada THE FUTURE ON en el Espacio Cultural El tanque, nos acompañó este proyecto de simulación de partículas envolventes trackeando al publico en tiempo real. Una experiencia sensorial donde poder visualizar el movimiento y flujo de energías desde diferentes puntos de vista. 

Su creador, Abraham Manzanares (Colorsound), comenzó a hacer sus primeros experimentos con música electrónica en Bristol. Continúa su carrera en Barcelona, donde empieza estudiando sonido y termina motivándose con la composición de vídeo y la vídeo creación en directo. Involucrado con la programación e investigación con sensores, cámaras y micro-controladores encuentra al fin su vocación: el diseño interactivo. Residente en Granada, sigue desarrollando su instalaciones interactivas e imparte talleres sobre interacción y herramientas como VVV y Arduino.

‘Creación’ de un ciborg

“Si quieren vivir sin ningún chip implantado en su cuerpo, sepan que existirán humanos superiores que controlaran la tecnología con sus cerebros. Sí, asusta”, asegura el profesor Kevin Warwick, conocido como ‘Capitán Cíborg’.

Hace décadas que los humanos llevamos puesta la tecnología para mejorar ciertos aspectos de nuestro cuerpo: marcapasos, lentillas, prótesis… 

La promesa tecnológica asegura que en poco tiempo existirán los ‘humanos mejorados’. Personas que se integran con las máquinas y máquinas que imitan lo biológico. ¿Qué hay de realidad y qué de utopía?

Precisamente para tratar estos temas como forma de reflexión crítica, durante la jornada tuvo lugar la ‘creación’ de un ciborg en directo. Un implante de chip fue realizado por Fernando Martín (en la imagen) para la empresa Overloadd, representada por su CEO Juan Melo, que habló a continuación.

Debate con artistas locales

Una parte central de la jornada The Future ON consistió en un debate cuyos ponentes principales fueron dos científicos y tres artistas: Héctor Socas (IAC), Luis Laria (oceanógrafo y divulgador), Alba González (artista visual), Esther Elena Pa (artista visual) y Fran ‘Feoflip’ (muralista y grafitero). Los temas que se trataron tuvieron mucha relación con los puntos de conexión entre arte, la ciencia y la tecnología.

Sesión de percepción ampliada

Esta actividad fue orientada a crear una experiencia sensorial para generar un estado de conciencia pleno, con ayuda de la palabra y los estímulos sonoros y visuales. Un mundo de posibilidades para el estudio y contemplación del propio cuerpo y el entorno físico. 

Esto transmite un aspecto fundamental de The Future ON: si queremos lograr algún cambio real, debemos empezar empezar por nosotros mismos, tomando conciencia de las consecuencias individuales y sociales de nuestros procesos psicológicos automáticos.

Descubrimos que prestar atención a nuestros pensamientos los transforma, cambiándonos en el proceso. Nos cuestionamos si vivir atentos a nosotros mismos es el único modo de sobrevivir como especie a nuestro potencial psicológico y tecnológico más destructivo.

El Sueño del Maestro

Se trata de un espectáculo filosófico-musical en el que se combinan la música en vivo, la palabra y la imagen para representar un viaje a través de las ideas y concepciones filosóficas de Albert Einstein.

Conocido por su faceta científica, el personaje ha adquirido el estatus de icono por excelencia. Sin embargo su visión de un mundo ordenado y matemático parece contrastar con su filosofía de vida humanista y pacifista, y con sus influencias místicas y panteístas. 

El Sueño del Maestro nos transporta a una mente creativa y sensible a su tiempo, así como  al propio fundamento estético y filosófico de la ciencia.

Se representaron piezas clásicas y modernas, desde Bach hasta Williams, pasando por Khachaturian, Debussy y Tchaikovsky. 

Las secuencias mostraban elementos del Cosmos y el cerebro, producidas en laboratorio o tomadas en la naturaleza, complementadas por imágenes cedidas por la ESA y la Agencia Espacial Rusa.

 

La Cuarta Revolución Industrial, a debate

El 29 de octubre de 1969 tuvo lugar el nacimiento de Internet. A las 22:30 hora local de la costa oeste de EEUU, el primer paquete de datos en forma de dos letras de texto (‘LO’, intento de ‘LOG’) viajó los 644 kilómetros que separan la Universidad de California del Stanford Research Institute, dentro del proyecto militar Arpanet. La revolución digital había comenzado.

Aquella red nació con el propósito de enchufar universidades e instituciones públicas mediante unos aparatos pesados, caros y difíciles de transportar. Hoy la llevamos en el bolsillo y con 3.500 millones de usuarios sus consecuencias son evidentes en prácticamente toda actividad humana. La tecnología nos ayuda pero, ¿sabemos lo que estamos construyendo?

Expertos como Raymond Kurzweil, director de Ingeniería de Google y fundador de la Singularity University, aseguran que en 2045 el desarrollo tecnológico será tan exponencial que la inteligencia artificial superará nuestras capacidades, con consecuencias que hoy no podemos prever. También afirma que en breve lapso de tiempo superaremos los límites de la biología.

Hoy la duda no es si esto será posible, sino cuándo. El desarrollo de la inteligencia artificial ha alertado a científicos, escritores y filósofos como Stephen Hawking, Nicholas Carr, Javier Echeverría y Nick Bostrom, que nos advierten de la amenaza que podría suponer. La integración humano-máquina, la utopía del cíborg llevada a término, es una realidad con la que antes o después tendremos que aprender a convivir.

Décadas atrás se afirmó que la era de los grandes relatos había muerto, y que distintas visiones del mundo iban a verse obligadas a convivir. Lo importante no eran los hechos, sino nuestras interpretaciones. Pero si atendemos a expresiones como capitalismo tardío, modernidad líquida o el desierto de lo real (Jameson, Bauman, Žižek), vemos un hilo conductor en todas ellas.

Ese hilo conductor es la Globalización, la cual ejerce una hegemonía que no ostenta alguien en concreto, aunque no por ello es menos real. Su poder no es represor sino seductor, porque hace uso de la libertad, pero generando dependencia en el individuo con ayuda de las tecnologías digitales. Un camino que desde hace algún tiempo viene transitando en dirección cuyas consecuencias no podemos prever hoy.

Al menos desde la pasada década, los términos del discurso sobre el entorno digital han sido planteados desde una dimensión empresarial. Ellas están cambiando el mundo, sin duda, pero dicho entorno no se agota en Facebook, Google, Amazon, Apple o Tesla, por más que estos sean actores relevantes e innovadores.

Si entendemos la libertad como la posibilidad de dirigirnos intelectualmente hacia donde consideremos, ampliando los límites del discurso y de lo posible, conviene abordar también -y sobre todo- la dimensión cultural, social y política del espacio digital, y replantearnos un modelo de Globalización al que aún no hemos sabido soldar nuestros valores democráticos.

No aspiramos a establecer un consenso definitivo en torno a la verdad, pues este ha de ser necesariamente subjetivo. Pero sí vemos posible y deseable abordar, desde un enfoque humanísitico e integrador, la amplitud de retos y escenarios que este siglo XXI tecnológico nos seguirá poniendo por delante.

‘Internet y el futuro de la democracia’ con el Cabildo de Gran Canaria

¿Quién manda en Internet? ¿Qué partes la componen? ¿Cuál es el rol de la ciudadanía? ¿Y el de los estados? ¿Cómo evitar el espionaje? ¿Y la censura? ¿Qué papel juegan los hackers? ¿Existen redes alternativas? ¿Qué pasará cuando todo esté conectado? ¿Es posible un gobierno online? ¿Cuáles son los límites de la democracia digital? ¿Cómo afectará a nuestra evolución como especie?

La pregunta como interpelación abierta del presente es la principal herramienta del periodista, y a ella recurrimos para plantear junto al Cabildo de Gran Canaria la 1ª Conferencia Anual Democracia y Ciudadanía, esta vez con la temática señalada en el titular: Internet y el futuro de la democracia.

Todo empezó por azar, como empiezan tantas cosas, tras leer por marzo de este año un artículo en Jot Down titulado A dos teclas del fin del mundo. Mi cerebro, al parecer predispuesto, comenzó a hacerse las preguntas que inician este posts, y a continuación empecé a pergueñar un encuentro de debate sobre estos temas. Cada vez más, me dije, dependemos de Internet, pero no existe suficiente compresión de lo que realmente es y sus implicaciones para el ser humano.

Al poco tiempo le comenté el proyecto a Jorge P. Artiles, director general de Participación Ciudadana, que también por esa época andaba buscando un tema para su primera conferencia anual, una de las grandes apuestas de su departamento para el periodo 2015-2019.

La gran red mundial que a todos nos conecta nació hace más de 40 años en California con el propósito de ‘enchufar’ universidades e instituciones públicas mediante unos aparatos pesados, caros y difíciles de transportar. Hoy la llevamos en el bolsillo y sus consecuencias son evidentes en prácticamente todos los ámbitos de la actividad humana. Nuestra dependencia de Internet va en aumento, pero ¿sabemos exactamente lo que estamos construyendo?

Una cuestión demasiado importante como para dejar que se resuelva por sí sola mediante la inercia, el azar o una amalgama de intereses que lleguemos a entender demasiado tarde. El propósito de estas preguntas no es respondernos sobre cómo están hoy las cosas, sino cómo será el Internet y el mundo dentro de 15 o 30 años y cómo nos afectará.